A este 2020, es muy probable que ya hayas visto de cerca una impresora 3D en acción, en tu empresa hayan adquirido una, o bien tú mismo compraste una.

Cualquiera que sea el sistema que hayas o hayan visto o adquirido, ¡Felicidades! porque apenas están comenzando en el camino de la manufactura aditiva.

Lo grandeza de tener una impresora 3D

Hoy en día, y cada vez más, tener una impresora 3D se vuelve un mínimo indispensable para cualquier departamento empresarial relacionado a diseño e ingeniería. En cuestión de horas, puedes validar algún diseño, puedes reparar alguna herramienta temporalmente o fabricar piezas de uso final que se deben de adaptar a tus procesos únicos.

Esto sin duda representa grandes ahorros en tiempo y dinero dentro de una organización. Además de crear virtualmente lo que quieras, junto a tu escritorio.

Al igual, puede que te hayas dado cuenta que tener un equipo de este tipo puede ayudarte a apoyar a otras empresas y brindar algún servicio de impresión 3D, a nivel semi profesional o altamente profesional.

¿Pero qué pasa cuando requieres de algo más?

En varias ocasiones te lo he compartido, un sólo tipo de impresora 3D no es capaz de resolver todos los problemas. Es una herramienta, de una caja de herramientas mucho más grande.

En cuanto comienzas a usar la impresora 3D, comienzas a aprender mucho sobre optimización de diseño, sobre resistencia de materiales de impresión 3D y en general sobre cómo la tecnología funciona. Algunas piezas que diseñaste, salieron mal de la impresión, quizá el acabado no era lo que el usuario final necesitaba, o incluso las piezas se rompieron después de algún tiempo de uso.

Y esto sucede, porque la impresora que tienes, quizá solo fabrica con filamentos básicos y al llevar la pieza a piso de producción se rompe. O quizá tienes una impresora de resina, que sus acabados son excelentes, pero su resistencia mecánica es muy pobre. O a lo mejor la pieza que quieres fabricar excede el tamaño de tu cama de impresión y terminas partiendo la pieza en 2 o 3 partes, lo que debilita su estructura física y resistencia mecánica.

Cuando eso sucede debes recurrir a alguna de estas dos cosas:

1. Modificar la pieza a que se ajuste al equipo que tienes.

2. No fabricar la pieza y dejar pasar ese proyecto.

Y ninguna de las dos opciones debería de ser aceptable

Lo ideal es que puedas fabricar tu pieza, tal como fue pensada y para lo que fue diseñada. Que resista en piso de producción y que se vea como pensaste que debería verse. Y para ello no te queda más que recurrir a comprar un equipo distinto o solicitar ayuda.

En el primer caso, para poder satisfacer las necesidades completas de un departamento de ingeniería y diseño, lo ideal sería tener al menos un equipo de filamentos con capacidad de piezas de 30x30x30 cm y una de resina de 20x20x20 cm.

Esto no viene gratis y son inversiones considerables. Por lo que ir comprando equipos de impresión 3D conforme a la necesidad de una o dos piezas, no es nada rentable.

Un Laboratorio de Impresión 3D que pueda satisfacer múltiples necesidades profesionales comienza en los 20,000 USD y puede elevarse hasta los 750,000 USD. Cuando tu core de negocio no es la impresión 3D, estos equipos no suman a tu rentabilidad.

La ventaja de tener un aliado de Impresión 3D

La opción que resta es la de pedir ayuda y solicitar la impresión 3D de tu pieza en un equipo que tenga la capacidad de fabricar lo que necesitas. Una pieza muy grande, un acabado visual perfecto, una resistencia mecánica superior o incluso una maquila de cientos de piezas en cuestión de días.

Cuando eso sucede, lo que debes hacer es apoyarte de un centro Profesional de Impresión 3D que tenga la capacidad de fabricar tus proyectos en la tecnología que tienes o incluso en otras.

Como dato, en Estados Unidos, el 60% de industrias y compañías que poseen un equipo de impresión 3D solicitan servicios de impresión 3D a burós profesionales, como Tridi, que poseen una infraestructura de varios equipos de impresión 3D profesional.

Eso les permite poder fabricar a un precio muy accesible piezas que no pueden hacer en sus equipos o que requieren ayuda para tener tiempos de respuesta más rápidos a los de su carga de trabajo actual.

¿Por qué podría necesitar más de lo que ya tengo?

Simplemente, porque una empresa que compra una impresora 3D, tarde o temprano terminará expandiendo su uso a muchos más departamentos. La tecnología comenzará a madurar al interior, porque al utilizarla, los usuario se darán cuenta del potencial de la tecnología.

En poco tiempo, esa primer impresora se verá saturada de trabajo y habrá que conseguir otra. Algunos usuarios se darán cuenta que necesitan otros materiales, más resistentes, con mejor acabado. Algunos otros requerirán de cientos de piezas fabricadas en menos de una semana o en el mejor de los casos, la impresora que tienen estará saturada de trabajo por los siguientes meses y necesitas piezas de respuesta más rápida.

Y la impresora que tienes no será suficiente, para la madurez de tu compañía en el camino de la Manufactura Aditiva.

Cuando eso pase, siempre estaremos gustosos de apoyarte en Tridi, el único centro de Impresión 3D en México, que te da acceso a todas las tecnologías de Impresión 3D que tu compañía pueda necesitar.

Te podremos apoyar en fabricar piezas muy rápido, piezas de hasta 90x60x90 cm, piezas resistentes a altas temperaturas, piezas en metal o piezas con acabados visuales excelentes. No hay límites.

Contáctanos y platiquemos sobre cómo será el camino de tu compañía en la Manufactura Aditiva.

Estamos seguros que la impresión 3D puede impactar positivamente en tu empresa y tus procesos.

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